Esta semana es algo especial. Tenemos un invitado, Antonio.

Es la primera vez que nos solicitan escribir en el blog como colaboración. Cuando se ofreció a redactar un artículo para nosotros me sorprendí y luego, tras leer sus escritos en otros blog no pude resistirme. Me gustó su sensibilidad a la hora de expresarse. No es padre… todavía, pero entre sus líneas se respira un gran amor por los niños Asi que ¿por qué no?, me dije. Nos gusta ampliar la “familia virtual” que poco a poco vamos consiguiendo y le dijimos que sí.

Así que os dejo con él.

Unas líneas en forma de prologo:

Gracias a Yolanda por dejarme un rinconcito de su casa, gracias por su confianza. Yo quería hablar de decoración infantil y de las moquetas de césped artificial especiales para niños con dibujos tanto para exterior como para interior, pero he acabado preguntándome en que piensan los niños… Aquí mi reflexión.

Una vez fuimos niños, algunos aun hoy lo siguen siendo y espero que la mayoría no lo haya olvidado. Si alguna vez tuviera que darle algún consejo a los hijos que aun no tengo le diría “sé un niño”, es la frase que siempre le repito a mis pequeños sobrinos aunque aun no la entienden “sé un niño”.

¿Qué es ser niño? Parece una pregunta fácil pero creo que nosotros olvidamos o no sabemos la respuesta porque aunque nos duela ya no lo somos. Este post no va de sacar el niño que todos llevamos dentro o esas cosas que se nos dice por la tele, este post va  sobre qué es ser un niño.

Hace unos días, preparando este post le pregunté a un pequeño renacuajo de 6 años que si me podía decir porque era un niño. El me dijo con toda la inocencia del mundo “no lo sé” y en seguida me dijo “¿jugamos?”.  Podría  devanar sobre que es un niño según mi visión pero en ese momento entendí que lo mejor era acogerse a ese “no lo sé” y observar un poco, verbo que parece no estar muy de moda entre nosotros.

Y es quizás observando donde pude encontrar el significado de su “no lo sé” porque los niños hacen las cosas la gran mayoría de las veces sin saber qué cómo y porqué hacerlas, se limitan a dejarse llevar. Algo que muchos de nosotros hemos olvidado en el camino de la vida.

Unos lo llaman inocencia, otros infancia y yo lo llamo… no sé cómo llamarlo.

Quizás porque aun me siento hijo pero siempre me gusta ver como los niños se caen, se hacen chichones en la cabeza o pintan la pared de su cuarto. Me gusta ver como se ilusionan con cuentos y como una simple canción los hace dormir, me gusta. Se les ve felices sin saber por qué y quizás ahí está el secreto

Pensar como un niño es una tarea difícil para nosotros, desencantados adultos. Nosotros creemos que un niño con tareas y responsabilidades será un gran adulto y esto es cierto desde nuestras perspectivas, pero ¿y qué hay de ser un gran niño?

A menudo olvidamos esto y educamos hijos a nuestra imagen y semejanza, con los valores y gustos que nosotros tenemos, también con nuestras apretadas agendas, y a veces olvidando dejarles su espacio a ellos para que se vayan desarrollando como personas propias.

Esto no se refiere a descuidarlos, para nada, y por favor no nos tomemos esto como un consejo de educación de alguien que ni siquiera es padre por lo que poco sabe. Solo es una reflexión sobre la cual  los padres me dicen “ya lo entenderás cuando seas padre” y yo respondo “¿lo entendiste tú cuando fuiste hija?

¿Os ha gustado? Espero que sí. Si alguno de vosotros quiere escribir aquí, en nuestro blog, que lo considere también suyo. Sólo tiene que pedirlo.

¡Hasta la semana que viene!

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